Hablemos de liderazgo

June 29, 2022 12:45 pm Published by

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Sin duda el diseño tiene mucho que decir; pero la verdad no se si alguien lo está escuchando. Aun hoy parece que la profesión del diseño desaparece a los ojos del mundo, encandilados por una consideración estética y, aunque trate de hablar fuerte nadie termina por darle importancia a sus palabras.

No digo que no hay quienes escuchen, entiendan y apoyen los cambios que el diseño lidera: sino mas bien que esperamos ser escuchados y valorados desde una óptica que aun les es extraña al interlocutor equivocado.

Si bien los productos y servicios están diseñados para los usuarios, no debemos necesariamente intentar hablar con ellos para que entiendan la necesidad del buen diseño como medio para controlar e influir en los cambios necesarios para ellos y el mundo. No, hoy el liderazgo del diseño debe -como siempre- ser silente al usuario, no debemos predisponer la impronta del educar al consumidor, sino todo lo contrario; al productor.

Hoy la influencia del diseño y su liderazgo esta en ya haber demostrado hace años su utilidad y la forma en que temas como el “Design Thinking” ya son elementos internalizados en la mayoría de las academias, empresas y organizaciones que la consideran relevante para la gestión interna de sus procesos de mejora y como un elemento valido para la resolución de cualquier tipo de problemas y el desarrollo sostenido de la innovación.

El diseño lidera desde las sombras, demostrando con hechos ante que con palabras por donde debe ser conducido el futuro de las organizaciones, modelos productivos y el desarrollo de las capacidades intangibles de las organizaciones.

Hoy nos topamos con el muro de una modelo económico demasiado centrado en la rentabilidad económica por sobre la social y, donde contratar un diseñador, armar un departamento de diseño o buscar la innovación desde el talento interno, se ven como un gasto antes que una inversión, lo que hace de la copia, la economía de escala y del mantra costo-beneficio, una opción más atractiva.

El diseño puede salvar al mundo, de eso no tengo duda. El nuevo modelo de economía social se centra sin duda en la gestión del diseño y su aplicación desde todos los actores posibles.

Es por esto que no debemos esperar que un ejército de diseñadores resuelva los grandes problemas de la humanidad, sino que las acciones del diseño sean capaces de permear en las cabezas de quienes toman las decisiones económico-productivas que nos lleven a la solución definitiva de estos.

El mundo de las profesiones está cambiando rápidamente en las últimas décadas, no existe profesión alguna que permanezca estática ante el impacto del desarrollo tecnológico, por lo que no debemos esperar un liderazgo único del diseño, sino la apertura a una capacidad real de trabajo y desarrollo mancomunado e interdisciplinario.

El desarrollo tecnológico de la era digital ha provocado una disrupción en la industria y en los servicios, estamos ante la cuarta revolución industrial y de servicios (4.0 RIS), que demanda un nuevo diseñador con cualidades renovadas, que no solo sepa de materiales y tecnologías, sino mas importante que todo, hablar el idioma que sea capaz de llevar las decisiones de las empresas hacia un desarrollo sustentable guiado por el diseño, pero desarrollado junto a ellas.

La innovación no es exclusividad de los diseñadores pero su forma de ver e interpretar la realidad y sus insights es un camino viable para el desarrollo futuro, poniendo en valor la dimensión simbólica, el desarrollo humano y de las expresiones posmodernas del diseño; así como, de las miradas antropológica, sociocultural, de identidad y de género.

Debemos atrevernos a liderar el cambio, con valor en lo que sabemos y sin el temor a la mirada inquisitiva de quienes aún ven la forma antes que el fondo.

Rafael Chávez S.
Director – El Diario Diseño
Diseñador Industrial/Máster en Diseño