Crisis de Identidad

November 8, 2021 1:27 am Published by

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Pese al esfuerzo de varios proyectos de universidades, de las asociaciones gremiales y de las múltiples políticas publicas de diseño impulsadas cada cierto tiempo; el diseño no ha logrado el posicionarse de forma definitiva y pareja en el inconsciente colectivo del mercado productivo chileno.

Esto pareciera ser un mal endémico de Latinoamérica, donde esta joven profesión aún tiene que buscar un lugar en el entendimiento colectivo de su quehacer diverso que la valide como tal, siendo hasta el día de hoy entendida como una mezcla de los muchos oficios que fue amalgamando en su gestación a través de los años. Seguimos siendo un poco artistas, ingenieros, productores, dibujantes fabricantes, calculistas, constructores y artesanos que toman prestado de la ingeniería, matemática, ciencias, humanidades, psicología, arte, medicina y muchos otros, para formar un rostro reconocible al mundo que nos rodea.

Carecemos de una identidad desde el nombre. Ni siquiera los italianos se denominan diseñadores, ya que ellos entienden la palabra diseñar como proyectar; son proyectistas (progettista), no diseñadores. Resulta que todos diseñan como parte inherente de su ser y somo nosotros los que seguimos usando el termino como forma exclusiva de entender lo que hacemos, profundizando la brecha del entendimiento del ser sobre el hacer común.

Es quizás por eso que somos la última linea de defensa ante un “incendio” después del gerente, el creativo, el director de marketing, el publicista, la opinión de la abuelita y del sobrino que sabe Photoshop que no pudieron hacer nada por salvar la situación.

El diseñador diseña, pero el ingeniero no ingenieréa, o el arquitecto arquitecta; hoy hablamos de diseño como un genérico a la actividad de desarrollo especifico; tenemos el diseño de políticas publicas o de salud, el diseño vial o educativo, lo que no implica el uso -o necesidad de diseñadores en esa tarea- y es quizás ese el punto de inflexión que necesitamos para poder definir de forma concreta y entendible – fuera de toda interpretación- lo que los diseñadores hacemos.

Es verdad; todos pueden diseñar y lo hacen de una forma u otra, pero no todos pueden hacerlo de la forma que es necesaria al contexto o especialidad más allá de una profesión en específico, sino de una metodología, técnica, teoría y fundamentos, que hagan de esa forma especial de solucionar problemas específicos, sea la manera de un diseñador.

Debemos dejar de intentar de justificar nuestra utilidad ante los demás solo con cifras; sino que demostrar desde la capacidad única de proyectar soluciones, la identidad que nos valide y haga entender nuestra profesión. Hoy en día el valor del diseño se encuentra en su capital humano y la capacidad de generar conocimiento relevante para las relaciones enseñanza aprendizaje que demuestra nuevas competencias para la producción y el desarrollo de valor desde la praxis y no desde la necesidad de los mercados.

No ponemos en duda lo que hace un medico o un profesor; a esa claridad debemos aspirar, para que dejen de preguntarte: ¿y tú qué haces exactamente?

Rafael Chávez S.
Director/ El Diario Diseño