Diseños de alto rendimiento

August 19, 2021 3:17 am Published by

derrota

Fue noticia en las recientes olimpiadas de Tokio 2020(1) que muchos de los deportistas de elite mundial, incluidos varios chilenos, optaran por no participar en varias de las especialidades que los llevaron a la cima del deporte mundial. Sonaba raro y hasta absurdo el ver como Simone Biles medallista de múltiples oros dijera que no a la opción de validar su posición y sobre todo por el contexto en el que se realizaba. No es fácil llegar a una olimpiada y menos a una final olímpica entonces ¿Por qué botar años de trabajo y esfuerzo, así como así?

Desde la mirada muchas veces egoísta de un espectador, no alcanzamos a entender ni menos mesurar la carga mental, social y emotiva que un deportista de esas características y en esa posición debe enfrentar, todos te piden que des el 100%, lo mejor, no puedes fallar, y si ya ganaste ahora debe mantenerte en el primer lugar; todos exigen y quieren algo de ti y al principio lo das todo por hacerlo, hasta que llega un punto donde haz dejado a tras a tu familia, tu pareja, tus hijos, amigos…vida ¿y que queda ahora?

Cuando has crecido profesionalmente creyéndote la falacia de la mentalidad de tiburón, del win-win y todas esa idiosincrasia del exitismo norteamericano de los 90´s -que aún subsiste- te das cuenta de que el modelo de éxito infinito es una fatamorgana banal y de vida fútil. Todos quienes siguen venerando esas creencias, son los mismo que aun no entienden que la productividad, la innovación y creatividad de un equipo no se gana solamente con gritar mas fuerte que el otro, o poner más plata sobre la mesa. Hemos llegado a un punto donde un gran sueldo, no compra la paz mental, no quita la depresión ni elimina la angustia que te provoca el tener que ser un campeón todo el rato.

En un mercado que exige creatividad, vemos mentes agotadas recurriendo al copy-paste de campañas y diseños ajenos, esperando que pasen desapercibidos, para salvar la situación ante un cliente que muchas veces pretende nivelar la falta de valor de un producto con una pieza grafica que haga lo que su producto no cumple.

Si hasta tener el cargo de “director creativo” ya es una espada de Damocles sobre tu cabeza, que solo se encarga de poner más presión sobre la cabeza de quien aparte de cumplir con fechas y presupuestos, debe tener claro que es lo que un equipo debe hacer.

Hoy necesitamos cada vez más la certeza de la paz mental. De saber que los equipos y lugares de trabajo tendrán que adaptarse no solo a la virtualidad y la multidiciplina de la que se habla hace años. Hoy metemos a cientos de personas dentro de nuestros hogares, compartiendo nuestras vidas, familias e intimidades, en el lugar que otrora era nuestro santuario, donde lográbamos desconectarnos de la vorágine del mundo.

Tendremos que aprender a decir que no y a sacar progresivamente de nuestra casa, todos los efectos colaterales de una nueva normalidad que se metió en nuestra casa sin pedir permiso.

Definir los espacios y prioridades debe ser nuestra nueva forma de comenzar a preocuparnos de nuestra salud mental, antes de morir en el intento.

Rafael Chávez S.
Director/El Diario Diseño