Criticar(nos) para crecer

April 27, 2021 4:08 am Published by

critica

En 2009 se vivía el punto álgido de la época dorada para las comunidades de diseño auto gestionadas, eventos como ENEDI y las grandes ferias, impregnaron una vibra única a quienes por ese tiempo se reunían entorno a ellos. Un momento donde la opinión y la auto gestión llegó hasta la política nacional de diseño de la época y que hacía eco de una generación empoderada y opinante sobre el futuro de su profesión.

Era un buen tiempo para creer en una idea de diseño desde la visión de la juventud, de su ímpetu crítico y de su visión poco ortodoxa de las cosas, aunque fuera para equivocarse y ser rebelde, porque así la edad lo permitía.

Un día como hoy hace doce años publique la primera noticia sobre un evento de diseño y utilizando un juego de palabras, creamos El diario diseño, con la convicción que sea como sea, haces diseño a diario y es ese acto de crear valor sin importar el tamaño ni procedencia, el que debemos agradecer día a día. No fue una fecha la azar, ya que queríamos compartir el espíritu de la profesión que nos da el sustento diario.

No somos un diario, ni menos un medio de noticias y ya hace mucho que decidimos no publicar material de otros, ya que afortunadamente las escuelas y universidades encontraron con el tiempo el manejo y promoción de su propio contenido.

Hoy entendemos que es necesario un espacio que pueda generar debate y diferencia de posturas, hacerte pensar, criticar y proponer desde otro punto de vista. Que una profesión sin critica es una profesión incapaz de evolucionar, mejorar e innovar en sus formas y funciones.

Podríamos solo opinar, pero es tan fácil confundirlo con ser opinologos y que el defender puntos de vista únicos, no fomenta ningún debate verdadero.

Entendimos hace mucho que defender las ideas como verdades absolutas no conducen a nada ya que el pensamiento cambia, evoluciona y madura a la par de como debe hacerlo la profesión.

Cambia la figura, pero no la forma, ya que seguimos creyendo que a veces es necesario remover el polvo y hablar menos políticamente correcto que otros, para remecer las creencias impuestas y los dogmas rancios de una forma de ser y hacer diseño que ya no estamos dispuestos a tolerar como profesionales en pleno 2021.

Un día hace doce años decidimos hacer algo distinto para la época, sin importar lo que podía pasar, porque la convicción de una crítica justa no va a estar nunca por debajo de la opinión de una verdad vetusta que siga siendo incapaz de verse y mejorar por si sola.

No todo es criticar porque sí, ya que el valor de la crítica justa no es un ataque y quien bien lo sabe, es quien saca de esta, la forma de crecer y mejorar en lo que ha sido incapaz de ver por ojo propio.

Siempre habrá alguien que no tendrá la fama ni los laureles, siempre hay alguien que debe hacer el trabajo sucio y que deba remecer la jaula de staus quo y la zona de confort por odioso que esto sea y por el odio que se gane al hacerlo. Y sin pretensiones de ser un mártir del sistema, es un gusto es poder haberlo hecho por más de una década.

La disidencia no es un ataque, es una necesidad que evita la autocomplacencia de las profesiones y sus formas. Y como dijo alguna vez Don Nicanor Parra: “No deje de ser nunca lo que es: Una pulga en el oído del Minotauro”, hay que morir con las botas puestas.

Porque hacer algo mal, antes que no hacer nada, no es una excusa para no intentar hacerlo mejor.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño.