Diseñando nuestro país

April 12, 2021 2:49 am Published by

camino

“Caminante, no hay camino, Se hace camino al andar.”  – Antonio Machado.

Desde que se dio inicio al proceso constituyente, o para ser más especifico, la etapa en que serán elegidos nuestros representantes, me he dado el tiempo de ver, leer y escuchar la mayor cantidad de información entregada por quienes desean formar parte de la asamblea constituyente.

En esta dinámica, me he desafiado a encontrar una visión, que logre de alguna forma aunar, la visión de un abogado cabeza dura, con la de ciudadano, que ha estado en contacto con el mundo del diseño, desde ya hace más de 15 años (compréndanme, era esto, o seguir viendo Naruto en este confinamiento) en torno a como esta disciplina podría aportar a este proceso constituyente.

El primer detalle que descubrí, es que el contacto con el mundo del diseño y su estudio, me había “dotado” de una visión un tanto diferente  (pero muy complementaria a mí profesión), la cual se ve resumida en la interpretación de la definición que Herbert Simon, entrega de Diseño, el cual señala que el Diseño como disciplina “se ocupa de cómo deberían ser las cosas, de cómo deberían ser para funcionar y alcanzar sus objetivos” en otras palabras, podríamos entender que el Diseño como disciplina, es un “Solucionador de Problemas”.

Claramente, si pensamos en redactar una nueva constitución, debemos de inmediato pensar, en cuales son los problemas reales, cuestiones de fondo o pilares de la problemática nacional, que este nuevo cuerpo legal, deberá considerar, cual Brief de un producto o servicio, que debe ser diseñado.

La cuestión acá, es que a criterio de quien les escribe, este es precisamente uno de los puntos más discutibles y que mayor problemática representará para quienes sean elegidos para esta noble labor, ya que a lo largo de los meses, la lista de todas las necesidades o problemáticas existentes y que han mencionado tanto los candidatos como la ciudadanía, es enorme, y si quisiéramos incluirlas taxativamente dentro de nuestra futura Constitución, pasaríamos a tener, no se si la constitución más completa, pero si, posiblemente, la más larga y eventualmente, la más inoperante.

He aquí donde nuevamente, debo recurrir a una frase de un caballero que murió poco antes de mi nacimiento, don Charles Eames (si, el amigo de las sillas) el cual en una entrevista señaló que “el diseño se dirige hacia la necesidad” lo cual, claramente, sigue la línea de que el Diseño es un solucionador de problemas, pero él fue más allá, entregando sin saberlo, una respuesta a la problemática planteada en el párrafo anterior, ya que ante la pregunta de si la creación de Diseño admitía limitaciones, fue enfático en responder,  que el Diseño depende en gran medida de las limitaciones, de todas ellas, y que una de las problemáticas claves del diseño, será la habilidad del diseñador de reconocer tantas limitaciones como le sea posible.

En el tema que abordamos, claramente, nuestro país tiene recursos limitados, social, económica y culturalmente, se encuentra muy desequilibrado y la lista de necesidades a cubrir es muy larga, ahora, el tema en cuestión, es a criterio de quién escribe este texto, detectar, en base a las limitaciones que existentes en nuestro país, lo que realmente debe ser garantizado ( dejando de lados prejuicios, sesgos políticos o adoctrinamientos de rigor), una suerte de paraguas, que logre abarcar la mayor cantidad de necesidades basales de nuestros ciudadanos, pero de forma efectiva, con herramientas que permitan tanto su cumplimiento como su exigibilidad, ya que no sacamos mucho con garantizar algo, que seremos incapaces de cumplir u compeler para su cumplimiento. Y que todo aquello, que no pueda ser mencionado directamente, pero que se encuentre cubierto por nuestra futura carta magna, se desarrolle, posteriormente, a través de otros cuerpos legales que vengan a complementar o hacer operativa en un 100% nuestra nueva constitución.

Así es como el diseño y su metodología, puede ser claramente, un agente de cambio, no desde la perspectiva de una eterna búsqueda de validación, fantasma que suele rondar a la disciplina del diseño, sino más bien, como aquello para lo cual se le ha concebido, como una herramienta real de cambio, que, parafraseando a Ezio Manzini, permita no sólo resolver problemas, sino además proporcionar sentido mediante las soluciones.

Espero que lleguemos a un punto, en que, como sociedad, ya no necesitemos de cuerpos legales que nos digan que es correcto hacer, dado que ya será natural que, sin una presión externa, dentro de nuestro libre albedrío, todos y cada uno de nosotros, seamos capaces de hacer lo que es correcto o conveniente no sólo para uno, sino que para toda nuestra sociedad.

Hago una invitación, desde este humilde medio, a que todos aquellos que tengan el gran deber de participar en esta instancia histórica, lo hagan pensando en el bien común, dejando de lado los prejuicios, miedos y sesgos ideológicos, puesto que esta es una gran oportunidad para hacer historia, para variar, por algo bueno y dar un primer paso a la unidad de un país que se lo merece.

Julio Mejías G.
Abogado
Editor Área Legal / El Diario Diseño