Lección freelance

March 29, 2021 3:03 am Published by

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Sin duda la decisión de ser freelance era (y es) una de las más importantes que podías tomar al iniciar tu carrera, el salto de fé a una vida equilibrada entre libertad y carencias.

De los freelance y su mundo, ya existen libros completos, videos y hasta charlas, que intentan a pesar de todo lo negativo asociado a ello, el dejarte las ideas mas positivas de elegir este tipo de vida profesional. Siempre nos hicieron creer que optar por ella, era al menos, una forma arriesgada de futuro.

Nunca olvidare una charla sobre diseño freelance del ilustrador Español Puño, donde al comenzar daba una receta de tallarines con pesto; aludiendo que para esos días que no tengas dinero, seria una buena y barata forma de mantenerte vivo, porque el diseño no paga, o al menos no tan bien como creeríamos y pasar hambre era algunas veces un hecho.

Hoy esta realidad alterna llamada pandemia, no ha entregado uno de los giros más fuertes que podríamos haber querido en cuanto a diseño se trata; hoy todos somos si o si freelances a nuestro modo.

Levantarte temprano, comer algo, vestido ni tan formal (o solo la mitad si es necesario para una reunión) comenzamos el día trabajando desde la parte más cómoda que podamos crear para la ocasión y comenzar con la vorágine propia de un día laboral, con reuniones que bien podrían haber sido un mail, o un mail que debería haber sido una reunión; mucho café y una que otra distracción propia de no estar en una oficina, universidad o lugar de trabajo más formal; un día cualquiera en la vida de un freelance.

Hoy hemos debido aprender a lidiar con el no poder separar los mundos del trabajo y las responsabilidades del hogar; nos dimos cuenta de que quizás no era tan cómodo como lo pensamos antes de que todo cambiara y lo necesario que es separar las cosas para no perder lo poco de cordura que nos queda en una vida limitada por la movilidad, libertad y contacto social.

Hoy todos somos freelance, con o sin contrato que nos una a una responsabilidad mas o menos formal, hemos tenido que aprender a vivir y entender lo que es la vida y el trabajo profesional, muchas veces en la soledad, la individualidad y el encierro que la vida de freelance muchas veces considera normal con o y sin pandemia.

El encierro y tener que pelear con nuestras propias decisiones creativas, aun teniendo un equipo o amigos de los que echar mano, son las cosas que al final del día, apagar el celular y el computador, nos regresan al mismo punto de partida.

No digo que todos los freelance sean unos ogros ermitaños, tristes y emocionalmente fracturados, esperando la misericordia del contacto humano del cual no conocen ejemplos, no, digo que hay que entender y comprender con empatía las formas invisibles que muchos diseñadores y diseñadoras han vivido por años, que estar por las de uno es difícil, muchas veces frustrante y desalentador, que se piensa con frecuencia que tener un sueldo sería la solución de todos los problemas, pero que si se dieran las circunstancias, de todas formas no claudicaríamos en dejar la libertad que ese mismo encierro nos da para hacer las cosas a nuestra manera, tiempo y regalada gana.

Hoy todos somos freelance por un tiempo; aprendamos a valorar lo que logramos por nosotros mismos, para cuando nos toque volver al diseño “tradicional”; no me cabe duda de que algo habremos aprendido. Y quizás a mas de uno le quede gustando.

Rafael Chávez S.
Director/El Diario Diseño