Una nueva idea de futuro

March 22, 2021 1:10 am Published by

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Si bien parece imposible poder adelantarse al tiempo; los cien años de la Bauhaus y su idea de la nueva modernidad nos siguen tapando la boca un siglo después.

Hoy adelantarse al tiempo es un arte que casi nadie ha podido dominar en su totalidad y menos con maestría; solo algunos connotados diseñadores y oficinas han logrado de una u otra forma marcar la pauta en estilo e ideas que mas allá de su repercusión, solo les ha servido para ser tildados de extravagantes más que de funcionales.

Parece que recién el diseño social, la etnografía, o el diseño emocional, estuvieran pudiendo a su modo descubrir cosas que un estilo de pensamiento que sentó bases demasiado profundas como para poder desligarnos de ellas y que ya habían predicho a su modo un siglo atrás.

Hoy es difícil poder llamarnos creativos del siglo XXI, cuando un vagamos por las viejas ideas de una modernidad que parece haber sentado todas las bases de los simbólico y significante para el diseño, y que aun hoy en día son imperecederas en su sentido de modernidad, estilo y pensamiento.

La verdad es que no es necesario romper moldes para sentirnos creativos de este siglo. La Bauhaus ya fue y, es una “joven” raíz que da sustento a esta profesión llamada diseño. Nuestro real problema es no seguir haciendo mas de los mismo, no repetir ni reinterpretar ideas centenarias; lo realmente valido es tratar de entender cual es el sisma del diseño en el siglo XXI que le de un nuevo sentido de modernidad a la teoría de una profesión y no solo la búsqueda de nuevas formas por sobre la función, donde seguimos llenando el mercado de productos que complementan a otros antes de tener una búsqueda de nuevas formas para solucionar un problema y crear valor.

Pareciera que el respeto y adulación religiosa a los fundamentos del diseño, nos ha dejado un vacío en la teoría de este y, hemos dejado de pensar el diseño en el entorno por sobre su estética que repetimos sin cesar.

A veces hay que dejar partir y, si bien hace cien años se refundaron y unificaron los criterios de una profesión; hoy debemos comenzar a soltarnos de sus logros y comenzar a postular los propios.

Esto no implica desconocer la base para descubrir la rueda, sino modernizar la idea de futuro que la identidad del diseño de este siglo nos demanda y no solo un diseño basado y entendido netamente por la forma, ya es tiempo de darse la difícil tarea de entender como quisiéramos que nuestra utilidad y las capacidades productivas de nuestro tiempo nos diesen una nueva forma ante la sociedad y sus nuevas problemáticas.

Parece de Perogrullo; pero la tecnología ha permeado tan silenciosa y naturalmente el diseño, que todos quienes usamos softwares para editar, diseñar , modelar o imprimir en 3D, lo vemos como un hecho de la causa, mas que un aporte a la forma en que deberíamos comenzar a ver las implicancias de esto en la forma que entendemos y proyectamos una profesión que con velocidad parece comenzar a difuminar sus limites para quienes la entienden más como una capacidad innata de cualquier persona, que como una profesión epistemológicamente ligada al valor por medio de los sistemas constructivos; no arte, no artesanía, diseño duro y puro.

La Bauhaus ya dejo claro ese punto y creo sus formas de ver el futuro, ya es tiempo de dejar el ancla del pasado para comenzar a definirnos para el siglo venidero.

¿Cuál será la relación del diseño con la ética de las I.A.? ¿Con el desarrollo social y el nuevo comercio auto productivo? ¿con las políticas de consumo y endeudamiento? El tema es amplio y sin duda definirá la enseñanza de nuestra profesión para las generaciones venideras.

¿Tendremos un símil de la Bauhaus que cambie las reglas del juego por las propias? Sin duda nos hace falta un rediseño y más que tiempo para lograrlo, pareciera ser una cosa de comodidad con los buenos viejos tiempos.

Ojalá que ya no sea muy tarde para que el futuro nos pase por encima.

Rafael Chávez S.
Director /El Diario Diseño.