El diseño no nos salvará de nosotros mismos.

March 15, 2021 1:46 am Published by

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Predecir el futuro seria bien fome la verdad. Seguro te gustaría saber como te ira en un negocio o en la universidad, en esa relación o con alguna propuesta de trabajo, pero la verdad es que si anuláramos la incertidumbre entraríamos en un dilema ético moral con nuestra propia humanidad.

Estaríamos tan seguros de todo que finalmente perderíamos la capacidad de asombro, la de emprender y el riesgo asociado. Todos nos iríamos a la segura; un mundo feliz, inocuo y sumido en la monotonía. ¿Para que mejorar algo que ya funciona?

Si pudiésemos predecir el futuro acabaríamos con el diseño, o peor ya teniendo todas las soluciones a un problema, solo nos dedicaríamos a rediseñar una y otra vez los mismo productos y servicios hasta hacerlos inútiles, bonitos y con un millón de opciones por cada uno; ese síndrome de silla de diseñador que esta matando lo que nos queda de planeta, pero que tanto mueve la industria y el mercado. ¿Por qué esa es la forma de salir de la crisis no?

Pero no desesperen, diseño hay para rato; los problemas de la humanidad (¿afortunadamente?) seguirán evolucionando con mayor rapidez que las respuesta de diseño para solucionarlos, las sociedades son tan complejas como el constructo que deriva de quienes la compone y, si bien muchos problemas suelen ser cíclicos, siempre tendremos el factor de incertidumbre como uno de los parámetros que le pondrá nuevas dificultades a las potenciales soluciones de diseño que podamos pensar o proyectar a cinco, diez o cien años más, somos esclavos de nuestra propia idea de futuro que paradójicamente construimos al proyectarlo conceptualmente.

Es por eso por lo que nunca debemos dejar de pensar, criticar y evolucionar nuestras propias soluciones, sin critica, no hay posibilidad de innovación, ya que, si encontramos todo bien, anulamos la opción de que algo “pueda hacerlo mejor”. La esencia del diseño se justifica en la proyección de nuevas opciones de valor para las distintas aristas de un mismo problema, en distintos contextos y usuarios a través del tiempo.

El desafío que nos queda por delante es comenzar a salir del molde que los viejos modelos sociales y académicos han impuesto a nuestra profesión. Aun hay una notable desconfianza por parte del mercado de cuales son los reales límites del diseño y, ven con temor como se mezcla con el marketing, los modelos de negocio, lo emocional, la experiencia y un cuanto hay. El diseño está demostrando que algo tan básico como la capacidad de proyectar es un modo infalible para aportar valor desde un horizonte que solo se acrecienta con el tiempo.

Y si bien no se si el diseño terminará por ser la herramienta o medio para gobernarlos a todos cuan anillo único de Sauron (Ojalá bueno) lo único que tengo claro, es que tanta maravilla potencial no debe dejar nuca el único elemento que lo hace ser la herramienta racional para un futuro incierto: La humanidad de quienes lo aplican.

Si no hay un norte claro entre tanto potencial de aplicación, habremos puesto nuestra fe en una herramienta que por sí sola no es más que un lindo libro de sobre mesa para impresionar, pero que nunca leíste.

El diseño no nos salvará de nosotros mismos. Si no sabemos utilizar la única arma de construcción masiva que se activa desde el deseo de salir de nuestros propios problemas como humanidad, estaremos apostando contra la incertidumbre que siempre tratamos de vencer.

Rafael Chávez S.
Director El Diario Diseño.