El Diseño desde abajo y desde dentro.

December 1, 2020 8:01 pm Published by

iguales

Hace unos días finalizo un nuevo mes del diseño. Confieso que la primera vez que supe que el ministerio de las culturas y las artes en su área diseño estaba desarrollando esta actividad, me pareció una forma muy política de agradar a un gremio que venia haciendo ruido con colores propios desde el renacimiento que había tenido la bienal de diseño años atrás.

Uno suele ser desconfiando – y mal pensado- cuando ve que las cosas suceden muy a pedir de boca. Eso era para mi el mes del diseño; una buena y política oportunidad de sacar a relucir nuevamente la actividad del diseño como elemento estratégico, así como muchos gobiernos han hecho consecutivamente (desde Bachelet 1) y con similares resultados: Un buen inicio, el despertar de un sentir común de la profesión, para terminar rompiendo el sueño de golpe contra las burocracias propias del estado o de la frase “Es que al diseño le faltan casos para demostrar su utilidad”, un jab de izquierda directo al mentón y a los sueños de cualquier diseñador con el corazón bien puesto.

Creo que hace muchos años que no me sentía tan involucrado en el tema, pese a que en años anteriores había participado, de que es una actividad gratuita y abierta, siempre había tenido el mal sabor de boca de que se tenía algún sesgo en tener a varios nombres que se repetían años tras año y una agenda cargada a figuras extranjeras casi como una forma de validación.

Este año fue especial más allá de los buenos invitados y expositores, creo que el formato logro lo que muchas veces alejaba a una masa importante de profesionales y alumnos que a su manera se sentían excluidos del glamur de un evento como este.

Hoy tras años se sintió un calor de hogar; del propio hogar. Hoy pudimos ver desde nuestras casas a otros diseñadores a la cara, escucharlos como si tuviéramos una reunión de amigos, sentirnos en confianza y finalmente -aunque solo por un mes- un poco más cerca y al mismo nivel de tierra, que muchos a quienes solíamos ver en la estratosfera (por un ganado peso específico o por uno auto inflado).

La forma de vernos y reconocernos finalmente se esta abriendo a una nueva forma de entender y pensar lo que las personas que nos hacemos llamar diseñadores somos como tales; antes que el gremio al cual decimos pertenecer, muchas veces solo por tener un titulo y no por una convicción personal con sus ideales.

La pandemia nos obligo a vernos desde abajo y desde dentro, desde la casa, desde nuestras comodidades personales y exponernos y compartirnos a un gremio. Como siempre debiese ser el diseño, centrado en el usuario, en el dialogo y lo común y no en la forma, que muchas veces esta distorsionada por nuestra propia percepción.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño