Un diseño para todos

November 9, 2020 2:57 am Published by

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El proceso histórico que los chilenos vivimos el pasado 25 de octubre, fue la consagración del proceso de diseño colaborativo moderno mas significativo de nuestra reciente vida republicana.

Más de siete millones de compatriotas expresaron su opinión en un plebiscito que nos llevará a una de las obras de diseño social más grandes de la historia del país: el diseño paritario, colaborativo y ciudadano de una nueva carta magna.

La primera etapa esta lista, pero comienzan los desafíos de un proceso nunca antes realizado, donde hay más dudas que certezas, mas forma que fondo y mas ganas que el conocimiento práctico del cómo lograr todos eso anhelos reunidos en una voz popular.

El pasar de la consigna callejera a un producto concreto es una de las cosas más difíciles a las que hoy por hoy; quienes compongan la convención constituyente se verán enfrentados. ¿Cómo pasamos el deseo a forma concreta? ¿Cuál es el brief? ¿Cómo lo validamos? ¿Cómo integrar todos los requerimientos? ¿Cómo asegurarnos de no dejar nada fuera?

Decir que este es un proceso de diseño colaborativo no es solo aprovechar el termino para unirlo con una profesión, es uno de los ejemplos más claros de lo difícil de un proceso y del como pasar conceptos a formas tangibles requiere de todo el esfuerzo que un ser podría dar.

El cliente se convierte en diseñador y sin saber de diseño debe ponerse manos a la obra en crear un diseño simple que resuelva un problema complejo con un valor creado para cada usuario. Sin duda una tarea compleja

Horror Vacui

¿Cuántas veces nos ha pasado de no saber que colocar en esa hoja en blanco? El miedo a la hoja en blanco no es solo enfrentarnos a un nuevo proyecto, es saber hablar en términos que nos son ajenos, muy técnicos y de difícil manejo para todos; esas partes del proceso que nos limitaran a la hora de ejecutar algo que en teoría se ve simple de realizar.

La hoja en blanco no es tal y por una cosa muy sencilla, tiene reglas para ser llenada, así como el diseñador no solo pone talento y creatividad, sino que debe guiarse por pasos metodológicos para poder canalizar todo lo que creemos que es la parte fácil de crear y asegurarnos de dar una solución de una forma coherente, útil y sencilla de entender; esa forma tan sutil pero tan contundente que no se sienta de forma evidente.

Una nueva constitución debe verse igual; ser un diseño consistente, representativo, utilitario pero invisible a los ojos de matices político-partidistas o atisbos de teñirse de algún color en particular que pueda ensuciar todo el proceso y dar señales ambiguas al entendimiento de sus usuarios finales, que puedan otro sentido al mensaje.

Nos enfrentamos aun diseño complejo que debe dejar contento a la mayoría. Si ya es difícil diseñar para un cliente veamos que podremos lograr con diecisiete millones y contando.

Todo diseño es en si mismo una base para evolucionar y perfeccionar la forma en que entrega su valor en relación con el sentir de su generación, su entorno y los cambios que los usuarios demandamos y demandaremos de este en el presente y futuro de una nación.

Hoy los no diseñadores comienzan un diseño nuevo. El cliente es ahora el diseñador, pero es la primer a vez en que no podría ser de otra forma.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño