Presentes, miedos, futuros

July 6, 2020 3:02 am Published by

miedo

El futuro es lindo, romántico, aventurero, ese momento fugaz en donde todo podrá ser mejor, donde los proyectos resultan.

Lo lindo del futuro es el componente utópico que aplicamos en él. “Todo va a salir bien”, lo hemos dicho centenares de veces, pero la realidad y el contexto que esta trae se encarga de volvernos al presente de golpe y porrazo, de esos que duelen y dejan marca.

Soñar no esta mal, es el combustible de las futuras ideas que serán los productos y servicios innovadores, el motor de las nuevas compañías que aun no nacen, sin sueño no hay imaginación, ni menos un cambio, pero a veces el temor es mayor.

Cuando nos enfrentamos a una situación como la actual pandemia y sus violentos coletazos que se extienden a todo el espectro de nuestra realidad, no nos queda más que comenzar nuevamente a confiar en lo seguro. El miedo reaparece y activamos los mecanismos naturales de defensa y hasta el más positivo sucumbe a su incertidumbre.

El miedo al presente y el futuro tienen elementos en común. El primero nos obliga casi por reflejo a defender el estatus quo a costa de todos los abusos que esto nos pueda traer; rebajas de sueldos, repactaciones de contrato arbitrarias y unilaterales, inseguridad, “vacaciones obligadas” y otras tantas viejas malas prácticas encubiertas en necesidades de la empresa, que sólo acrecientan un miedo a lo desconocido y que nos lleva a aceptar cualquier condición sin más “Es que, si no es esto, me quedo sin nada, sin futuro”

El segundo también nos da miedo, pero no ese miedo a la pérdida, sino a lo desconocido que estamos dispuestos a arriesgarnos por conocer más allá del triunfo o derrota que conlleve. Es fácil decir que se debe estar dispuesto a perder para ganar, o que el fallo es el alimento de la innovación y las buenas ideas; pero hoy es distinto. Para bien o para mal nos encontramos en una posición donde enfrentarnos al futuro es tan incierto como el presente y el único denominador común pareciera ser el miedo que sentimos a no poder seguir con las pocas cosas que aún tenemos seguras en nuestra vida.

Nos encontramos ante un bloqueo del futuro, donde las ideas por buenas que sean, o por la cantidad de dinero que exista en su desarrollo, finalmente no están pudiendo ser desarrolladas por nadie, o no a la escala de generar impacto a nivel del mercado tradicional que conocemos, que pareciera haber comenzado su hibernación hace un buen rato.

El futuro ahora pareciera ser solo un deseo de que todo vuelva a ser como antes lo más rápido posible, como si todo fuera parte de un mal sueño que hay que olvidar.

La única realidad innegable es que tendremos que seguir enfrentándonos al futuro, pero de una nueva forma mas allá del miedo y que la innovación ya no se podrá realizar de la misma forma que antes. Hoy debemos superar el miedo de pensarnos en un futuro incierto que no es más que el reflejo de un presente caótico.

Lo más probable es que en un mercado donde se hacen más necesarios los commodities – agua, luz, pan, verduras- no veamos cambios radicales. Hoy debemos comenzar a hablar de innovaciones sociales, donde la forma de ser, hacer y solucionar problemas desde el usuario para el usuario sea más relevante que el nivel “tradicional” de innovación que podamos medir. Lo que llamamos creatividad para salir de los problemas, es la única certeza que tenemos y aprovecharla un deber.

Tu dale que de esta salimos juntos.
Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño