El regreso de la vieja escuela

June 22, 2020 4:51 am Published by

gropius

Puede sonar a viejo eufemismo el que todo tiempo pasado fue mejor y que las cosas ya no son como antes, pero no deja de haber verdad en esas palabras. Hoy estamos conscientes de que al menos en eso no nos equivocamos; las cosas ya no son como antes y la forma en que hacíamos diseño hace seis meses atrás cambio para obligarnos a adaptarnos nuevamente a un mercado que se derrumbaba progresivamente frente a nuestras caras y que nos obliga a mantenernos vivos a como dé lugar.

El diseño sigue, muta y se adapta al medio que lo circunda y logra nuevamente salir airoso -aunque no menos golpeado- de la batalla que todas las profesiones están dando hoy en día.

Lo de la vieja escuela no es broma. Hoy la hiper tecnologización del medio se ha visto rendida a los pies de la vieja escuela de forma absoluta e irrevocable; hoy hemos tenido que volver a la raíz y comenzar a revisitar nuestras formas de enseñar a través de la tecnología, lo que esta misma nos está negando.

¿Cómo enseñas ilustración sin una tableta? ¿Cómo enseñas fotografía sin una cámara o de animación 3D sin un programa? Nos enfrentamos a uno de los peores escenarios que podríamos haber imaginado; la carencia de las herramientas es un factor crítico en una profesión que se ha hecho dependiente de ella.

Si bien no podemos minimizar el problema del acceso a la tecnología y conectividad que nos permiten hacer las clases; si podemos rescatar la reconexión forzosa que la pandemia nos ha obligado a hacer con las formas académicas para entregar los conocimientos bases de nuestra profesión. Hoy hemos regresado a la vieja escuela; esa sin Tablet, esa sin programas, esa de entender los porqués que muchas veces se van olvidando entre una forma de hacer más mecánica y que nos quita el espacio para una obligada y necesaria reflexión del cómo y el por qué hacemos algo determinado dentro de un proyecto.

Resulta que si se puede enseñar dibujo sin una Tablet o programas gráficos y, si bien no todo es teoría, tampoco todo es tecnología.

Sin duda, muchos creen que han perdido más de lo que han ganado. Adaptarse a un sistema de clases virtuales ha sido un desafío estresante para ambas partes; ya que lo que muchas veces presumimos como algo más simple, demostró tener tantos bemoles y variables como cualquier clase presencial. La teoría no era solo relleno.

Si bien ninguna clase a distancia podrá sustituir la experiencia de mirarnos a los ojos y entender las intenciones y gestos de cada uno, si hemos ganado una adaptación a la empatía y el desarrollo del pensamiento crítico que nos da el espacio más íntimo con el que abordamos cada día desde nuestras pantallas la nueva vieja forma de hacer diseño otra vez.

Podemos ver el lado positivo de esta crisis; quizás necesitábamos poner en perspectiva lo que hacíamos y ya era hora de darnos el tiempo –aunque sea a la fuerza- de re conectarnos con el valor del proceso que solo la vieja escuela nos podía entregar. Quizás de esta experiencia obtengamos el sisma que nos reconecte con esa idea de diseño que Walter Gropius soñó hace ya cien años atrás y que a cincuenta y uno de su muerte nos sigue dando una última lección.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño.