Hace falta valor, no mercado.

May 25, 2020 1:00 am Published by

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Las cosas no valen sino lo que se las hace valer.  -Molière

Aunque para algunos parezca la mezcla milagrosa; el diseño y las redes sociales no son una receta infalible para la reinvención en medio de las crisis. Ya en la crisis subprime del 2008 y sus consiguientes coletazos mundiales hasta el 2015, demostraron que las crisis se superan en un cambio de modelo de negocio más que en una saturación de medios, pasando de un océano rojo real a uno virtual.

La saturación de mercados por oferta sin valor y competencia de precios u océanos rojo, es la reacción natural para quienes estamos acostumbrados a un modelo de libre mercado auto regulado en oferta y demanda, por lo que, al ocurrir rupturas en este, nuestra costumbre nos lleva a un bloqueo de gestión y nos hace dependientes de una ayuda estatal que suele ser tardía, lenta e insuficiente para sustentar a quienes mueven el 90% del mercado de productos y servicios.

La estrategia ahora ya no es intentar deshacerse de un stock retenido (lo que lleva más de un año en la bodega) con remates y ofertas al costo; una reacción normal para quien se mueve con plata, no tenerla es su muerte y se sufre en función de buscar fuentes de financiamiento, créditos blandos, auto préstamos de AFP, Factoring u otros medios cada vez más riesgosos. Pero la estrategia está en el diseño de valor diferencial; no es lo que se vende, es como se vende, no en asumir más riesgo aún del que ya estaba manejando.

Hoy la estrategia es centrarse en el usuario y en su medio; el entorno cambió y si bien tienen las mismas necesidades, la forma de satisfacerlas es la clave del valor diferencial que podemos darles y de paso crear un nuevo valor para nuestra oferta de productos y servicios. Crear nuevos factores, que la competencia no tiene es el océano azul, el espacio donde corres solo, ahí no vale el Instagram más bonito, sino el valor que entregas que otros no.

No se debe caer en la obvia saturación de redes para ofrecer lo mismo, es hora de volver hacia adentro y reconectar la idea que nos hizo en primera instancia crear nuestro negocio; qué ¿necesidad estamos satisfaciendo? ¿Para quienes? ¿Cómo nuestros clientes las satisfacen hoy? ¿Qué problemas tienen para hacerlo? ¿Cuál sería el mejor medio? ¿Cuál sería el más sencillo para ellos?

Claramente el componente físico nos pondrá limitantes, pero la idea no es pensar en la forma lineal tradicional de un servicio, sino aprovecharse de los espacios que dejan sus vacíos. Lo que el otro no tiene o no le importa dar, es la forma como yo gano ese cliente insatisfecho.

Si tengo un café y no puedo abrir, ahora podré hacer delivery, si ya no puedo hacer más café por falta de insumos, podré aprovechar mi patente de restaurant o cafetería y ofrecer nuevos productos, colaciones, mercaderías etc. Aún hay algo que la gente necesita de mí que no pueden hacer ellos solos, así me mantengo activo, aprovechando mis activos: ímpetu y diseño de valor.

El mercado se redujo y tenemos que volver a pensar en una escala de barrio, edificio, villa, vecinos. El consumidor no cambio, solo su forma de consumir, ahí está nuestra nueva próxima oportunidad.

Y si bien un Instagram bonito atrae personas, lo que necesitamos son clientes, no likes y corazones. Si con lo que haces puedes satisfacer las necesidades, de alguien ya tienes un negocio en marcha.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño