Diseñando sobre la marcha

May 11, 2020 3:35 pm Published by

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Vivimos el futuro. Uno bien distinto al que pensábamos, pero futuro al fin y, lo primero que nos queda en claro es que el futuro no puede diseñarse, un claro y rotundo ¡NO!

Para los que aún creen que si, deben enterarse que el futuro (y su diseño) son consecuencias del presente y como tal, solo pueden proyectarse hasta el punto en que el entorno y sus factores decidan jugar a nuestro favor. Hoy solo podemos reaccionar al presente y ser conscientes que lo que hagamos hoy repercutirá en el futuro.

Antes de seguir deprimiéndonos y poniéndonos más ansiosos por este futuro/presente, deberíamos considerar la idea innegable de la incertidumbre como la más posible de las alternativas. De hecho, siempre hemos vivido en una, pero hoy cuando el entorno se pone cada vez más incierto, se derrumba junto a él esta idea de pulcra organización y estructura que nos mantiene cuerdos y porque no decirlo, bastante alienados a su forma de ser.

El miedo al futuro es el miedo a cortar el cordón umbilical a lo establecido, a lo que nos da estructura, seguridad y un marco teórico sobre el cual proyectarnos y, ahora que no lo tenemos se vuelve extraño y desesperanzador saber actuar sin él, ya que años de estructura social nos quitaron la capacidad de proyectar fuera de ella.

¿Se han preguntado cual es el futuro del diseño durante y después de este cambio de paradigma?

Estamos ad portas de un sisma que está cambiando de forma orgánica todo lo que conocemos como profesión y sus formas de ser y hacer. Ya no la estamos enseñando igual que antes, ya no estamos aprendiendo igual que antes, ya no la están ejecutando exclusivamente los diseñadores y no está atendiendo ni a las mismas necesidades, ni de la misma forma.

Hoy tenemos makers que producen en sus impresoras 3D, los mismos insumos que antes estaba desarrollando una empresa de diseño, hoy tenemos personas de otras profesiones u oficios que están potenciando con su experiencia la satisfacción de estas necesidades y problemas específicos que la industria “normal” del diseño y su entorno no son capaces por sí solos.

El diseño que respondía al problema de orden tradicional de una empresa, se ha visto desplazado por el diseño no tradicional que es capaz de proyectar, fabricar y producir un producto final, en menos tiempo/costo y con mayor calidad que lo que habríamos esperado del mercado de proveedores de hace seis meses.

Las asociaciones de diseño han basado su discusión en el sobre vivir adaptando lo mismo que hacen, repensando su relación con el entorno; cuando lo que está funcionando es la gestión de las organizaciones espontáneas, de cabildos y grupos de diseñadores anónimos que mantienen al diseño activo, participante y productivo por sobre todo el análisis, reflexión y filosofía que podamos hacer de la situación actual. No digo que esté mal hacerlo; pero no hay que quedarse empantanado en eso.

Estamos diseñando sobre la marcha y sobre las marchas, escuchamos la voz del usuario, su necesidad y sus problemas, para dar solución inmediata a una emergencia donde a pesar de lo lamentable de la situación, estamos dando cara a lo inmediato, lo que las palabras y políticas no han podido resolver aún.

Esto es lo que debería haber pasado en el terremoto de 2010; lo teníamos todo, era el momento de demostrar nuestra utilidad, las organizaciones de diseño se alinearon para ayudar, muchos participamos de eso, pero nos faltó el hacer desde el diseño productivo, nos quedamos es seguir el modelo tradicional, el acopiar para repartir, en vez de diseñar para solucionar y finalmente nos diluimos entre todos.

Hoy no estamos en una desesperada búsqueda de reconocimiento; estamos en una desesperada carrera de demostrar utilidad y estamos demostrando que se podía, que se puede y que el futuro, aunque no podamos diseñarlo a gusto, si cambió desde hoy. Una nueva generación empoderada de sus capacidades sabrá dar soluciones concretas a las necesidades futuras, desde casa, por videoconferencia y con más voluntad que recursos.

Si se puede; siempre se puede.

Rafael Chávez S.
Director El Diario Diseño.