Diseñar Diseñadores

May 4, 2020 12:45 am Published by

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El diseño es difícil, sí que lo es. Muchos quizás engañados por la idea de la facilidad de lo “bonito” y lo “estético” cayeron en la falsa idea de que el diseño era simple. Total, hacer cosas bonitas no es tan complicado… ¿cierto?

Si bien ya la mayoría hemos superado y entendido la diferencia entre hacer diseño y crear valor, donde lo “bonito” es resultado de un arduo proceso de planificación y gestión, no todos son conscientes de que hay un diseño aún más complicado que va más allá de la percepción de cualquier cliente: Diseñar Diseñadores.

Diseñar diseñadores en un trabajo arduo, difícil, emocional y mentalmente desgastante y que no es valorado por ningún cálculo de precio que pueda tener el mercado. Diseñar diseñadores es un trabajo difícil que da resultados inciertos; depende del clima social, cultural y tecnológico. Es el resultado del espíritu del tiempo actual y que como tal cambia y se modifica día a día, un trabajo en proceso y evolución constante y eterna. El día que pensemos que el diseño ya tiene todo, es el día en que el espíritu del diseño muere y se vuelve cualquier cosa.

Diseñar diseñadores es pensar con el presente y el futuro desde el pasado, es adentrarnos en lo desconocido, para intentar darle un camino racional a la incertidumbre del formar personas para el diseño, antes que de enseñar contenidos para su ejecución sin critica ni reflexión.

El diseño, como toda profesión, nunca está terminado y debe necesariamente ser pensado y repensado para su propósito social, temporal y emocional.

El diseñar diseñadores es cambiar la perspectiva de quien nace como un observador del exterior y se transforma a un ejecutor desde el interior, de preguntas complejas a respuestas simples, con trasfondo, conocimiento y validación, que permitan un correcto hacer, sobre un deseo descontrolado del hacer por hacer a la razón de hacer, de la solución ingeniosa a la solución diseñada que valida proceso, personas y el valor final que cambia la vida de otro, con un valor diseñado a conciencia y no solo maquillado de una estética oportunista con olor a innovación rancia.

Diseñar diseñadores en cambiar mentes, percepciones, formas de entender el entorno y re significarlo para otros, ya no es moldear en una matriz ideas pre concebidas de métodos, doctrinas o programas digitales que mecanizan el hacer. Hoy ya no hablamos de educar, hablamos de formar y ese debe ser hoy por hoy el diseño más difícil de todos.

Nos enfrentamos a una época distinta a un zeitgeist perturbado por el miedo al futuro y la incertidumbre del presente que nuevamente modifica este brief llamado vida y que nos obliga a ponerle más corazón, mente y alma al proceso, al método, al usuario, al ser humano, ese alumno y futuro colega.

¿Saldremos de esta pandemia con la mejor generación de diseñadores? Espero que sí, este ha sido sin duda un entrenamiento arduo, que nos está poniendo a prueba y que debería germinar en cada uno de nosotros nuevas capacidades; a los viejos por obligación y a los nuevos de forma orgánica.

Diseñar diseñadores es difícil, pero vale y valdrá siempre la pena y todos los pesares que el mundo nos quiera poner para probarnos.

Sin haber visto a ninguno de mis alumnos a la cara aun en lo que va del año y no conocer más que sus voces por medio de un computador, tengo la certeza de que día a día forjamos más carácter, convicción y ganas de seguir adelante juntos en este proceso de diseñarnos los unos a los otros.

El diseño no se detiene; nosotros tampoco.

Rafael Chávez S.
Director/El Diario Diseño