Diseñando desde 1

April 6, 2020 5:46 pm Published by

uno

La verdad es simple; nunca tuvimos futuro. Y no es un aforismo que intente poner más negatividad al ambiente, sino una verdad innegable.

Estamos tristes por perder lo que nunca tuvimos; proyectos, juntas, fiestas, trabajos, etc. Lloramos sobre la leche que no alcanzo a derramarse, a la quimera del futuro que pretendíamos que fuera y nunca fue, porque un virus nos creó un camino alterno y nos cambió la realidad.

En verdad no hemos perdido nada aún, la mayoría hemos ganado encierro voluntario para intentar diseñarnos un presente más augurioso que el que pretendíamos tener en ese futuro que nunca llegó. Hoy nos diseñamos y pensamos en función de una emergencia, moldeada a voluntad por una pandemia que insufla más temor al futuro, del que podemos entender en el presente.

Muchos han utilizado el ejemplo del gato Schrödinger, planteando la misma opción a los infectados, para los que no saben que lo están y por consiguiente actúan como tales. La única diferencia acá es que no tenemos elección. En el experimento teórico de Schrödinger, el gato moría o no moría, acá estamos encerrados o encerrados, sin opción cuántica de por medio.

Es difícil poder pensar a futuro en una situación que tiende a nublarnos la visión y la esperanza que la libertad física nos daba. Hoy tendremos que repensar las cosas que nunca quisimos pensar; una nueva forma de comunicarnos, relacionarnos, obtener productos y servicios, aprender y enseñar. Toda una nueva vida está dependiendo de nuestra capacidad de pensar el presente que nos negamos a aceptar. Debemos abrazar la idea de nuestro destino como resultado de nuestras acciones; ahora comenzamos de nuevo, pero no de cero, si no que diseñando desde uno.

El capitalismo y el neoliberalismo, como conceptos nos entregaron tanta estabilidad y control que ahora nos sentimos desnudos sin poder hacer uso de ellos como antes. Los viudos de la normalidad no han entendido la oportunidad inmejorable que el mundo – quizás la última – nos está entregando.

Un principio fundamental del diseño es proyectar en base a las necesidades del ser humano y su contexto y hoy más que nunca debemos ponernos a prueba en ello. La actividad del diseño tradicional, como cualquier actividad de mercado, también se ha visto detenida de golpe por el estancamiento de la actividad económica tradicional y el desafío concreto no es pensar que hacer por mientras recupero mi antiguo status, sino más bien como creamos una nueva idea de mercado donde las habilidades del diseño aporten a la construcción del futuro que nos fue arrebatado.

Siempre hemos tenidos la clave para hacerlo; la imaginación y la capacidad de leer el contexto para trabajar en función de él. Ya no podemos ser reactivos, sino propositivos a la fuerza de la evolución que se niega al estanco y la auto compasión de quienes ya se ven extintos en su forma tradicional.

No es necesario volver al trueque o reinventar la rueda, si entendemos que la oportunidad es más grande que la desidia a no querer pesar en algo nuevo y mejor.

“La imaginación es subversiva porque se opone a lo que es posible y a lo que es real. Por este motivo, usa siempre tu imaginación más desenfrenada. La imaginación es el don más grande que la humanidad ha recibido. Y es la imaginación la que hace al hombre un ser humano, no el trabajo. La imaginación, la imaginación, la imaginación” nos dice Jan Svankmajer, esta no será la primera ni la última vez que nos pase algo similar, así que debemos comenzar a ponernos a prueba.

Nunca perdiste, algo que en verdad nunca tuviste. El presente es el mejor futuro que podemos tener. Aprovéchalo y rediseña lo que está mal.

Rafael Chávez S.
Director/El Diario Diseño