Espiking disainer

July 12, 2021 2:43 pm Published by

idiomas

Es bien sabido por todos, que el inglés es el idioma que domina entre otras la profesión del diseño.

Supongo que USA y UK como lo países que refugiaron a los ex bauhaus escapados del nazismo y agruparon a los profesionales en organizaciones como ICSID (hoy WDO) son quienes tomaron la posta del diseño europeo y comenzaron con la difusión de las obras y pensamientos de todos quienes por primera vez estaban pudiendo expresar sus ideas de forma global, permeando así la epistemología y teoría de muchas de las escuelas que se formaron posteriormente en Latinoamérica y el resto del mundo.

Con el paso del tiempo, el uso del idioma ingles en el diseño latinoamericano era casi una obligación, para quienes en los años dos mil aun disponíamos de poca literatura especializada en español y que dependíamos de las bibliotecas de varias universidades para poder desarrollar nuestras investigaciones.

Casi todo el material era extranjero, un 90% de textos y revistas, eran referencias en inglés y un menor porcentaje en italiano; países donde el diseño, ya nos sacaba una cuantas décadas de ventaja en el desarrollo de diversas temáticas, investigación y desarrollo.

Hoy alegremente la situación ha cambiado y, el desarrollo de literatura de temas técnicos y específicos de diseño es una actividad mucho más extendida.

Si bien aún está marcada por la influencia del rescate patrimonial, han servido de gran impulso para el desarrollo de nuevas generaciones de diseñadores, que pueden acceder a la historia de la profesión y los distintos aspectos de su desarrollo en el país, dándonos más retroalimentación y desarrollo de un uso de términos y vocablos nacionales y latinos sobre la profesión.

Así todo, el inglés se quedó y, con la integración más fuerte de todo el ecosistema de negocios a la industria del diseño, nuevamente comenzamos a vernos envueltos en las “terminologías de moda” trasplantadas del mundo empresarial: El win-win, los venture capital, los stakeholders y otros términos de este medio comenzaron a hacerse habituales en el diseño.

Ante tal intromisión idiomática, se han generado algunas voces divergentes, sobre la necesidad del uso de aforismos en la profesión a lo cual han respondido con la – a mi juicio- sana idea del “adaptar antes que adoptar”, donde la transcripción de términos nos esta dando la oportunidad de ampliar un concepto y entender mejor las ideas generadas al otro lado del mundo.

Si bien no soy un purista del idioma, creo que de todas formas es sano, al menos entender lo que esta queriendo decir otra persona en su lengua original. Muchos de los grande conceptos del diseño, nacieron en la bauhaus y su filosofía, que en su nativo alemán dispone de muchos y concretos conceptos como el Zeitgeist nacidos de la mano de Hegel, quien reinterpreta del latín, ideas que enriquecen el entendimiento del contexto y que nos ayudan a entender nuestro medio.

Esta bien leernos y entendernos en nuestro propio idioma, pero como buenos diseñadores, también deberíamos aplicar nuestra empatía a lo externo y llegar a una sana convivencia de elementos, que mientras aporten a expandir la visión de lo que hacemos, no deberían generar mayor problema.

Todo bien, mientras no te pases.

Rafael Chávez S.
Director/ El Diario Diseño.