Días previos al 21 de Mayo me toco escuchar varias críticas sobre lo que significa para la sociedad actual una nueva celebración del combate naval de Iquique. Para muchos solo la celebración de una derrota ocurrida hace ya 131 años y que no representa más valor que una de las tantas efemérides que componen nuestra historia nacional; una postura que se me hace curiosa a meses de una catástrofe en donde la gran lección que debió entender el país fue la de “aprender de nuestro errores” y “no olvidar nunca como se deben hacer las cosas”.
Quizás muchos no encuentran el punto de comparación entre estos dos hechos, pero es algo evidente: la falta de valor que se le da al fracaso y el consecuente aprendizaje que esto conlleva. Muchos reniegan de las acciones que llevan al fracaso, pero consecutivamente vuelven a caer en esas malas prácticas. Quizás muchos entienden este concepto de fracaso como una forma de justificar las malas decisiones; entendimiento que esta por cierto muy distante de lo que realmente significa el propiciar una cultura que sea capaz de mantener en evidencia y de forma constante las lecciones que deja el fracaso como medio de aprendizaje para las futuras generaciones. El temor a la cultura del fracaso es a la figura del “fracasado”que esta genera; un estigma social que termina siendo un impedimento más grande que el propio fracaso en si y que culmina mellando el espíritu del re emprendimiento.
Hoy en día abundan las recetas del éxito que muchos “Gurus” tratan de vendernos. Recetas que mas allá de su forma o fondo no son mas que una buena dosis del sentido común que cualquier emprendedor debería tener antes de comenzar una empresa.
Para muchos seria irracional que un profesional se enfrentara a competidores mas grandes y mejor equipados contando solo con su ímpetu, ¿pero porque entonces el 60% de las nuevas empresas quiebra antes de cumplir un año? En el mercado hay miles de Esmeraldas dando su contienda desigual frente a preparados Huascar y día a día sigue repitiéndose la historia.
Antes de emitir juicios de valor ante un fracaso es mejor aprender de ellos, el miedo al castigo es lo que ha hecho que el hombre se reprima, pero ojo; el ser testarudo no es lo mismo que ser insistente, la sabiduría consiste en aprender de los errores y cuando estos errores se comparten, aprendemos todos.







Interesante articulo estimado, me gusta el pensamiento de aprender de los errores y saber visualizar los detalles que te llevaron a cometerlos y en definitiva fracasar. Es la aplicación mas practica al pensamiento que el mismo Señor Bielsa a desarrollado y expuesto en sus 3 años en Chile, me leí un par de libros de él donde se define como un “Experto en Fracasos”, me parece de una enriquecedora experiencia y conocimiento no tener miedo a fracasar y asumir los errores que conllevaron a ellos, me parece que estamos inmerso en una sociedad (emprendedora, empresarial, social, etc.) que lo único que quiere, necesita y te obliga es al éxito al por mayor, que ante el mas mínimo logro se agranda para ocultar los errores y no darse cuenta que se puede ser mucho mas si esos errores se visualizan y se mejoran (por miedo, por mediocridad, no lo se)…
La forma mas practica para lograr la mejora constante es la autocrítica y observar nuestro entorno y accionar, cosa que por lo demás muy pocos hacen… Por que ocurre esto… simplemente creo que nos han llevado a creer que si no somos reconocidos (por lo que sea) no somos nadie, y si no somos nadie.. nadie nos conoce y nadie nos da nada, ni ofrece nada, ni se acuerda de nosotros.. ósea hacemos todo por el gusto de los demás… creo fielmente que uno debe darse el gusto en si mismo y aprender que el éxito externo es meramente una consecuencia de hacer bien lo aprendido de los errores que todos y cada uno a cometido.
La vida es un proceso de aprendisaje. Esto se ve en todos los apesctos del la exitencia. LA NATURALEZA evoluciona intentando distintas algternativa no necesariamente correctas, pero de ellas la mas exitosa es la que surge. El error es el mejor aprendizaje si se toma desde esta perspectiva pues permite visualizar cuales no son los caminos que llevan a un nuevo estado. La dificultad radica en no intentar varias veses y no disponer de la tenacidad para re-emprender caminos nuevos con las lecciones aprendidas.