Design sin King

May 15, 2023 3:39 pm Published by

sinking

Como todo en la vida el diseño y la evolución de las metodologías cambia al incesantes ritmo de los tiempos y la modernidad. Una modernidad que ha derrocado la monarquía de una metodología que creíamos infalible y que al igual que el quijote, muchos decían haber leído, pero no era mas que repetir lo que otros decían.

Las metodologías evolucionan con el tiempo; se complejizan o simplifican en relación a los factores que consideran, la forma de abordarlos, desglosarlos, entenderlos o simplemente ya no ser válidos para el análisis según las formas actuales.

Ninguna metodología es infalible, ninguna metodología es sagrada; esa es la premisa.

El problema que se desarrolló en particular con el Design Thinking, no radica en su naturaleza, si no mas bien en la interpretación y deformación de la que fue víctima una metodología que se impuso como moda en los años noventa y que se sigue aplicando tan cual hasta nuestros días ya pasados veintitrés años del siglo veintiuno.

Nacido como un medio para lograr creatividad en soluciones innovadoras, esta metodología es un intento de simplificación y estructuración de pasos comunes en muchos otros métodos. Es más; incurre en la falacia de estructurar los denominados Whicked Problems, visión sistémica donde un problema multifactorial por antonomasia nunca podrá ser cubierto en su totalidad ya que responde a un modelo dinámico y cambiante, algo parecido al efecto mariposa y el intento por predecir el clima en relación con sus cuasi infinitos factores involucrados.

Los problemas son entes vivos que responden a múltiples factores y a la visión de estos, por múltiples usuarios lo que los hace aún más difíciles de “predecir”; por lo que estructurarlos para dar soluciones resulta por lo menos imposible.

Aun así, vimos como muchas empresas obtuvieron buenos resultados al utilizarla ¿Por qué? Simple, en sistemas cerrados como una empresa establecida, los factores suelen ser estables, sistema ideal para la secuencia tipo receta, donde cualquiera que siga los pasos se convierte en chef.

Con esto nos podríamos preguntar con justicia sobre el tipo y nivel de innovación logrado por las empresas y personas que lo utilizan, pero eso es materia de otro artículo. Así todo, por varias décadas, escuchamos de esta receta mágica de cinco pasos que hacia de todo quien la usara en un diseñador y un innovador, visión que alegraba a las corporaciones a la vez que le hacia un craso favor a los diseñadores que salían de sus escuelas a un mundo laboral que esperaba de ellos una genialidad y forma de pensar en la que nunca habían sido entrenados o al menos no con del modo que este mercado esperaba.

Otra de las falacias que se extendieron con el uso de esta metodología, fue el que las empresas solamente creían que seguir la receta era lo necesario para el éxito y no una base para la integración, entrenamiento y mantención de este tipo de herramientas dentro de la cultura organizacional, lo que hacía de quienes creían de ella una forma de lograr resultados rápidos y rentables, un campo fértil.

En este punto mas de alguien debe preguntarse cuál es la diferencia del Design Thinking con otras metodologías que persiguen resultados similares, ya que es fácil golpear a quien esta en el suelo y mirar para otro lado. Y es verdad, existen cientos sino miles de metodologías y enfoques para la creatividad e innovación, pero hace un buen par de años las instituciones que lideran las visiones sobre el diseño como El Design Council han acusado recibo de estas discrepancias y ya hemos comenzado a hablar de modelos para el desarrollo del diseño, más que de metodologías de diseño, siendo el doble diamante uno de los modelos donde las diversas metodologías encuentran un orden común en sus procesos,  lo que les permite ampliar su enfoque para generar ideas/conceptos de investigación y reducir su enfoque para determinar los problemas y soluciones subyacentes.

Hoy hablamos de la iteración de procesos de divergencia y convergencia e iteración lo que nos da un mayor margen y amplitud de visión sobre los elementos con los que definimos los procesos de diseño y sus etapas.

El Design Thinking no tiene la culpa, hoy es victima de la disociación de un mercado que promovió la falacia del pensar como diseñador para todos y, que mas allá de vender cursos del como usar esta metodología, no se hizo cargo de como estas empresas intentaron a su manera hacerla parte de sus procesos y ADN, lo que a la larga solo separo el diseño de los diseñadores y de las empresas que creyendo en formulas, dejaron alejarse a la verdadera innovación.

Conocer el proceso y las herramientas, no es suficiente para que el Design Thinking aporte valor a una organización, no porque que el método no funcionase, o que las personas no lo aplicasen correctamente, sino el estar dispuestos a integrar un método como forma de trabajo y filosofía de empresa.

El rey ha muerto, larga vida al rey.

Rafael Chávez S.
Director – El Diario Diseño
Diseñador Industrial/Máster en Diseño


  • Sebastian Rodriguez

    Yo creo que el design thinking no es la panacea.
    No podemos pretender que una metodologia nos solucionara todos nuestros problemas.
    y entender tambien que cada metodologia sirve para cosas o problemas en especifico. No nos cerremos en solo una manera de hacer las cosas.